¿Qué es un impuesto regresivo?

impuesto regresivo
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Últimamente se habla mucho de impuestos regresivos, pero no todos entienden lo que esto significa. Un impuesto regresivo es un sistema tributario en el que la tasa impositiva cae a medida que aumenta el ingreso del contribuyente. Es decir, es todo lo contrario de un impuesto progresivo como el IRPF en el que quienes más recaudan tienen que pagar más.

Por definición, el impuesto regresivo se dirige injustamente hacia las personas con rentas bajas que tienen que asumir una mayor carga fiscal.

Ejemplos de impuesto regresivo en España.

La tributación regresiva puede darse en una gran variedad de impuestos que tienen una tasa impositiva uniforme. Algunos ejemplos conocidos en España son:

  • IVA general del 21%: se aplica por igual a todos los contribuyentes, ganen poco o ganen mucho.
  • IVA reducido del 10%: algunos alimentos, productos sanitarios y medios de transporte se acogen a este impuesto reducido que es el mismo para todos los contribuyentes.
  • IVA superreducido al 4%: se aplica a productos básicos como leche, huevos, pan… Tanto las personas ricas como los pobres pagan la misma cantidad de impuesto, independientemente de su nivel de renta.
  • Impuestos especiales: los impuestos al tabaco, el alcohol o los hidrocarburos también se consideran regresivos pues gravan la misma cantidad para todas las personas.

Ventajas y desventajas de la tributación regresiva.

Por lo general, los sistemas tributarios regresivos son más frecuentes en los países poco desarrollados ya que cuando hay muchas en una banda de ingresos similar, el impacto del impuesto regresivo es menor.

  • Ayudan a evitar la evasión fiscal: aunque resulte algo indignante, lo cierto es que cuando los impuestos a los ricos son más bajos es menos probable que recurran a medios externos para evitar pagarlos como trasladar su dinero a paraísos fiscales.
  • Incentivan el ahorro y la inversión: en los sistemas regresivos quienes tienen mayores ingresos ahorran más y este ahorro se traduce luego en inversiones de capital y en la creación de empresas que generan riqueza en el país.
  • Minimizan la fuga de cerebros: cuando las tasas impositivas se vuelven progresivas, es más probable que se produzca una pérdida de talento (lo que coloquialmente se conoce como «fuga de cerebros») ya que las personas altamente cualificadas se ven incitadas a reubicarse en otros países con un sistema fiscal que les permita ganar más.

A pesar de estas ventajas que acabamos de mencionar, la tributación regresiva tiene también muchos inconvenientes.

  • Desigualdad: los impuestos regresivos añaden mayor carga fiscal a las rentas más bajas. Para muchas personas es casi imposible ahorrar y tienen que conformarse con sobrevivir. Como resultado, la desigualdad social se vuelve algo estructural.
  • Menor demanda: el IVA, los aranceles y los impuestos especiales pueden influir en una menor demanda. A medida que los precios aumentan la demanda disminuye y hay menos margen para la competencia. Esto hace que para muchas empresas sea difícil posicionar su producto en el mercado.
  • Inestabilidad política: cuando el impuesto regresivo comienza a afectar de manera desproporcionada a la población, la gente comienza a sentirse indignada e insatisfecha. Como consecuencia, con frecuencia vemos giros abruptos en la esfera política, ya sea hacia la izquierda o hacia la derecha.

Conclusión

En resumen, los impuestos regresivos presentan una dicotomía compleja en la sociedad. Si bien pueden ayudar a evitar la evasión fiscal, fomentar el ahorro y minimizar la fuga de talento, también aumentan la desigualdad, reducen la demanda y pueden provocar inestabilidad política. Estos impuestos tienen un impacto significativo en la distribución de la carga fiscal y en la dinámica económica de un país. Por esta razón es necesario guardar un equilibrio cuidadoso en la estructura tributaria.